Los embalses retienen gravas y arenas que de manera natural serían transportados por el río y depositados en el lecho y los márgenes, creando playas fluviales y reforzando las orillas, pero el siglo XX ha alterado esta dinámica natural con las obras hidráulicas que garantizan abastecimiento y previenen inundaciones.
El Puerto de Sevilla aprovechará los sedimentos que se retiran periódicamente del río para mantener su canal de navegación, y con ellos reforzará las márgenes fluviales, debilitadas en algunos puntos., en los que resultan y muy erosionadas por la navegación de grandes buques en ríos como el Guadalquivir o el Dordoña.

La innovación que se pondrá a prueba consiste en utilizar los sedimentos para construir bloques sólidos de tierra compactada; estos bloques, gracias a la impresión 3D, contendrán en su interior esquejes de árboles autóctonos y semillas de flora ribereña nativa.
Se construirán in situ y, bajo la supervisión del Espacio Natural de Doñana, se colocarán en la ribera que separa el estuario de la marisma protegida.
A medida que la acción de las mareas y las olas generadas por los barcos degraden estos bloques, las semillas y los esquejes se liberarán, reemplazando así la resistencia estructural de los bloques con una estructura radicular que dará lugar a un nuevo bosque ribereño. Se espera, por lo tanto, que esta sea una solución no solo sostenible, sino también duradera.




