
27 de marzo de 2026
Trabajos de campo Marzo 2026
Los trabajos de campo realizados en Doñana en el marco del proyecto RIVERS-REST han permitido obtener una visión integrada del funcionamiento hidrológico actual de las marismas y de los elementos de control existentes, así como identificar oportunidades claras de mejora en la gestión hidráulica y ambiental.
Evaluación del funcionamiento hidráulico y gestión de la marisma
Durante las campañas de marzo de 2026, se inspeccionaron infraestructuras clave como las compuertas de Carrajola y Cherry, fundamentales para regular el intercambio de agua entre la marisma y el estuario del Guadalquivir. En el caso de Carrajola, se constató una situación de funcionamiento limitado: una compuerta permanece completamente bloqueada y otra parcialmente operativa, con una apertura reducida que apenas permite el drenaje y el intercambio ecológico. Esta restricción dificulta tanto la evacuación de caudales como la entrada controlada de agua durante episodios de marea o inundación.

En contraste, las compuertas de Cherry presentan un estado estructural aceptable y desempeñan un papel relevante en el drenaje de la marisma hacia el estuario, especialmente durante mareas altas. Sin embargo, su operación actual no está optimizada, ya que solo algunas compuertas permanecen abiertas, limitando la capacidad de regulación de volúmenes y profundidades de agua . Se identificó como necesidad prioritaria la incorporación de sensores de caudal y nivel que permitan cuantificar los intercambios hídricos en tiempo real.
Los trabajos también abordaron el análisis de los flujos superficiales y su dinámica espacial. Se observó que el drenaje de la marisma se produce lentamente hacia el norte, mientras que las zonas septentrionales presentan mayores volúmenes de agua, tanto en extensión como en profundidad . Asimismo, se identificaron procesos complejos asociados a eventos extremos, donde la combinación de mareas atlánticas y avenidas puede invertir los flujos habituales, generando aportes de agua hacia el interior de la marisma.
Desde el punto de vista de la gestión, el objetivo principal es recuperar hidroperiodos más naturales, lo que implica restablecer conexiones hidrológicas funcionales con el estuario y ajustar los sistemas de drenaje para evitar tanto inundaciones prolongadas como desecaciones prematuras . Esto resulta clave para preservar los hábitats y reducir impactos negativos sobre la fauna, como la mortalidad de aves o la pérdida de recursos tróficos.
Finalmente, se analizó la compatibilidad entre los usos agrícolas y la restauración hidrológica. Las conclusiones indican que ambos objetivos pueden ser compatibles si se optimiza la gestión temporal del agua, especialmente concentrando los aportes en periodos invernales y evitando interferencias durante la campaña agrícola.
En conjunto, los trabajos de campo ponen de manifiesto la necesidad de modernizar las infraestructuras hidráulicas, mejorar el conocimiento cuantitativo de los flujos y avanzar hacia una gestión adaptativa que integre criterios ecológicos y productivos.



