
30 de enero de 2026
Progresos en Modelo hidráulico
Uno de los retos clave para la restauración ecológica de Doñana: recuperar la conectividad hidrológica entre el río Guadiamar y las marismas, reduciendo al mismo tiempo el transporte de sedimentos y contaminantes hacia el Atlántico
Modelización hidráulica y restauración de flujos en Doñana
El proyecto RIVERS-REST, en el marco del Pilot 5, aborda uno de los retos clave para la restauración ecológica de Doñana: recuperar la conectividad hidrológica entre el río Guadiamar y las marismas, reduciendo al mismo tiempo el transporte de sedimentos y contaminantes hacia el Atlántico . Este enfoque combina análisis histórico, modelización hidráulica avanzada y evaluación de eventos extremos para comprender el funcionamiento actual del sistema y definir medidas de gestión.
Históricamente, el Guadiamar desempeñaba un papel esencial en la dinámica hídrica de Doñana. Como se observa en el mapa histórico de 1948, el delta interior del río aportaba hasta el 60% de los recursos hídricos anuales de las marismas . Sin embargo, las transformaciones hidromorfológicas posteriores han alterado profundamente esta relación, reduciendo la entrada natural de agua fluvial.

Los análisis recientes, apoyados en imágenes satelitales (página 3), muestran que incluso durante eventos extremos, como la inundación de marzo de 2025, grandes volúmenes de agua quedan retenidos fuera del espacio protegido, afectando zonas agrícolas pero sin contribuir significativamente a la inundación de la marisma . Esto evidencia una desconexión funcional: antiguos cauces del Guadiamar permanecen aislados y la entrada de agua depende en gran medida de arroyos estacionales, mientras que infraestructuras como el Caño Travieso resultan insuficientes para garantizar un aporte efectivo.
Desde el punto de vista metodológico, el proyecto desarrolla modelos de transformación lluvia-escorrentía y propagación de flujos sobre modelos digitales del terreno (MDT). Sin embargo, los resultados preliminares ponen de manifiesto limitaciones importantes en la calidad de los datos topográficos. En particular, el MDT de 2 m presenta “franjas” artificiales derivadas de errores en los solapes fotogramétricos (página 5), que generan depresiones o elevaciones ficticias y alteran significativamente la simulación hidráulica .
Estas distorsiones se reflejan claramente en los perfiles longitudinales (página 6) y en las simulaciones de inundación (página 7), donde el agua tiende a acumularse en dichas anomalías, produciendo resultados poco realistas. La comparación entre modelos de distinta resolución (50 m y 100 m) confirma la sensibilidad del sistema a pequeñas variaciones altimétricas, especialmente en un territorio de baja pendiente como Doñana.
Otro aspecto crítico es la representación de infraestructuras hidráulicas. Tal como se muestra en la página 9, la ausencia de elementos como pasos, vados o drenajes en los modelos puede alterar de forma sustancial los resultados. La inclusión de estructuras simplificadas (como un culvert) modifica notablemente los patrones de flujo, lo que evidencia la necesidad de disponer de un inventario detallado y datos geométricos precisos.
En conjunto, el Pilot 5 pone de relieve que la restauración hidrológica de Doñana no depende únicamente de intervenciones físicas, sino también de una mejora sustancial en la calidad de los datos y en la capacidad de modelización. La recuperación de conexiones fluviales, junto con herramientas de simulación fiables, permitirá avanzar hacia una gestión adaptativa que restablezca los hidroperiodos naturales y mejore la resiliencia del ecosistema.



